lunes, 8 de septiembre de 2014

Círculo de Mujeres - Viernes 3 de Octubre 19hs


Que es un Círculo de Mujeres?

Los Círculos de Mujeres son espacios ancestrales que las mujeres tenían dentro de las comunidades, aunque en cada cultura quizás lleve un nombre diferente. Es un lugar de encuentro de las mujeres de la comunidad, en la que pueden compartir con sus pares y ser
escuchadas, respetadas, valoradas y apreciadas.

Los círculos se componen de un centro que es el mismo para todas y es el que nos equilibra… es el altar al cual le cantamos, le bailamos,
disfrutamos y es el fiel testigo de nuestro encuentro. El centro nos
muestra que todas somos igualmente valiosas en un circulo y que el
aporte de cada una es imprescindible para sostenerlo.

La energía de los Círculos tiene una sinergia especial, porque lo que una mujer hace, dice y mueve repercute en todas las demás de manera directa o indirecta. Crecemos juntas, cambiamos juntas, nos atrevemos y nos emocionamos juntas. El círculo nos encuentra y nos une.

De donde surge la idea de estos Círculos de Mujeres?
Creemos que las mujeres venimos hace siglos congeladas, endurecidas, sin vestigios de blandura femenina, sintiendo que no somos merecedoras del placer y del disfrute. Una manera de hacer algo por las generaciones venideras es empezar a descongelar a las mujeres de hoy, sean hijas, abuelas, madres, tías, maestras… no importa. Descongelar las mujeres, para que puedan conectar con su energía femenina que es tan sabia y bella y desde ese lugar puedan ofrecer a los demás un cariño más cálido, amoroso y nutricio.

La intención es volver a conectar con nuestros cuerpos primero, con
nuestro sentir, nuestro registro, nuestra emoción, embebernos de
disfrute, de alegría, de pasión, de lagrimas porque no? y dejar que ese sentir más vital y genuino nos movilice.

Que buscan las mujeres que van al Circulo?
Los motivos son tantos como mujeres en el mundo, pero generalmente vienen al Círculo a buscarse, a encontrarse con otras mujeres, por curiosidad, a recuperar la alegría, a mover el cuerpo, a compartir un espacio diferente con amigas o hijas o madres, a sanarse, a nutrirse…
Mas allá de los motivos que ellas mismas exponen, creemos que el alma preciosa que llevamos dentro tiene una fuerza increíble y las trae a un espacio en donde van a encontrar lo que estaban buscando. Solo hay que confiar en lo que se siente y tener la valentía de animarse a probar.

Que hacen en el Circulo de Mujeres?
Hemos armado una conjunción de nosotras mismas y de nuestro propio camino en los saberes que tenemos descubiertos. Trabajamos la consciencia corporal con ejercicios de Yoga Andino, del
Método Feldenkrais, de Taichi y Chikung, ejercicios de flexibilidad y de respiración.
Transitamos por las danzas circulares del mundo, danzas populares
argentinas y afrolatinoamericanas. Cantamos, jugamos, escribimos, tomamos unos mates y nos dejamos mimar.

Que les dirían a las mujeres que leen esto?
Si sienten que al leerlo algo adentro suyo se enciende…aunque sea la mera curiosidad, no dejen de probarlo! Quizás sus almitas les están mostrando el camino.
Las esperamos con amor, blandura, ojos atentos y un mate caliente.

Quienes lo coordinan?

Irene Dratman es biógrafa del método de Laura Gutman, bailarina,
doula, profesora de Pilates y educación física.

Lorena Núñez es biógrafa del método de Laura Gutman, bailarina,
practicante de taichí y chikung.

Contacto: danzaparamujeres@gmail.com
Fb: Círculo de Mujeres




domingo, 7 de septiembre de 2014

Taller vivencial: ¿Cómo acompañamos a los niños?

¿COMO NOS COMUNICAMOS CON LOS NIÑOS?
¿cómo reconstruir la comunicación con los niños?
¿desde dónde colocamos límites?
¿cuándo los límites se convierten en limitaciones?
¿qué nos muestran nuestros niños sobre nosotros mismos?
¿cómo encontrar una nueva mirada?
Fortalecer a los niños es nuestro mayor anhelo. ¿Para qué? Para que sean libres de crear su propia realidad. Sólo tomando nuestra fuerza es que podemos hacerlo.

Saber por dónde va el hilo que teje la trama es despertar a nuestra sabiduría, la que nos guía en la vida. ¿Cuál es el trabajo que para ello debemos hacer? Como adultos observar y comenzar a reconectarnos con quienes somos verdaderamente, para acceder al espacio en el que habitan los niños y desde allí mirarnos con claridad, con transparencia, de ser a ser.

Reconocer su sabiduría es hacernos responsables de nuestra propia desconexión y reencauzarnos en el camino de la verdad, de la unión, es escuchar nuevamente a nuestro corazón. Allí en el amor, radica toda la fuerza que es necesaria para el despertar de una nueva humanidad.

Quien puede sostener la mirada no tiene nada que ocultar, está 100% presente. ¿A dónde es que se va cuando la incomodidad aparece? ¿Qué hay detrás de aquel camino sino una gran sombra? Lleguemos a ella y veremos al árbol. Frondoso, de firmes raíces. Lleno de recuerdos. Recuerdos de la luz de donde vino, el árbol no olvida la luz que tiene dentro. Sus raíces pueden verter en nuestra copa toda su sabiduría.

El paso del caminante que desea ver al árbol y encontrar en su sombra su máxima alegría. ¿Y de qué trata la entrega? De no escapar al amor. ¿Y cómo es que a él se llega? Con una fuerte determinación. La de no huir. La de no esconderse bajo las sombras de la verdad y permitirse atravesar por ella. Y ¿qué hay que limpiar? La resistencia al cambio. La oportunidad es la vida y una nueva instancia. Las cuerdas de la resistencia se anudan y tensan si el camino se continúa atado allí. Hasta que la tensión llega a su máximo, las cuerdas se rompen y no nos sostienen más. Pero ¿y esa fuerza utilizada para resistir en lugar de cambiar? Nos deja caer para ver qué más hay y retomar el camino desde el mismo lugar. Comencemos a ver la claridad. Adentro hay una fuerza muy poderosa que barre con los miedos o se amarra al pasado con la misma intensidad.

La salida: no ocultarse detrás de las viejas formas. La distancia: querer comenzar. El camino: la libertad de amar.
Mara Vadanovich y Pablo Blanco

SÁBADO 11 de OCTUBRE de 10 a 18 Hs. Y
DOMINGO 12 de OCTUBRE 10 a 14 Hs. 
EN ROSARIO
DESTINADO: Padres, Educadores, y cualquier persona en búsqueda de su verdad interior.
INFORMES E INSCRIPCIONES
Laura 341-5593993
e-mail: mlaurafabrissin@gmail.com
Facebook: Laura Fabrissin




sábado, 6 de septiembre de 2014

Cristina Romero Miralles en Rosario!

Cristina Romero Miralles nos visita desde Barcelona! 
Madre de tres hijos. Maestra de educación especial, Logopeda, Psicomotricista.
Ha sido Coordinadora de la Escola Liberi, escuela no directiva para niños y niñas de 6 a 12 años abierta también a sus familias. 
Actualmente dirige la Revista Tu Bebé. 
Es coautora del libro Una Nueva Maternidad,. Reflexiones de mujeres en la Red y autora de Una rEVOLución en la escuela, El libro rojo de las niñas y Pintará los soles de su camino.

Conocela en: www.despertarenlaluz.com
TALLER: “Escuela Invisible & Potencial Humano” – Hacia un nuevo paradigma de la educación
Miércoles 24/9 de 16 a 20hs en La Casita, Sarmiento 2133
Organizan: La Casita y Doulas de Rosario
No te lo pierdas!!

lunes, 11 de agosto de 2014

La Casita en Rosario3 !

09:10 | sábado, 09 de agosto de 2014
  
Noticias | Ciudad y Región
La Casita Rosario: un espacio de “educación libre”
Surgió por iniciativa de un grupo de familias, “ante la falta de lugares que consideren las singularidades de sus niños”. Se plantea como un jardín de infantes al que asisten chicos de 2 a 4 años, con sus padres, “para compartir experiencias y crear juntos”
La Casita fue concebida como un proyecto de crianza y contención.
La Casita fue concebida como un proyecto de crianza y contención.
En enero de 2013, un grupo de madres pensó en generar un espacio de aprendizaje familiar para niños, a la medida de sus necesidades y deseos. El momento coincidió con la llegada a Rosario de María José Vaiana, abogada, psicomotricista, y acompañante en proyectos de Educación Libre en Barcelona. De ese encuentro surgió la propuesta de crear el “primer espacio de Educación Libre en la ciudad”, tal como se autodefinen. Abrieron sus puertas en septiembre último y lo llamaron La Casita Rosario.

El jardín está ubicado en Sarmiento al 2100 y, a simple vista, se asemeja bastante a otros espacios dedicados a la educación inicial: una casa grande, con jardín, un árbol frutal, huerta y plantitas que los chicos de 2 a 4 años que asisten, se encargan de ayudar a crecer, algo semejante a lo que sus padres y los acompañantes (docentes) hacen con ellos.

Los mentores del proyecto remarcan los ideales de la “educación libre” y la definen como una propuesta educativa enfocada en las necesidades del niño. “Para que se dé el aprendizaje hay que tener en cuenta qué necesitan los niños, ya que confiamos en que ellos tienen una sabiduría interna que los guía”, explicó en diálogo con Rosario3.com, María José Vaiana, coordinadora pedagógica de La Casita Rosario.

“Por eso –agrega– ofrecemos distintos tipos de espacios preparados, teniendo en cuenta las necesidades de cada niño, según la etapa de desarrollo en la que esté, para que puedan transitar libremente por el espacio decidiendo en cada momento qué necesitan y por dónde quieren transitar”.

Sin embargo, enseguida aclara que “no hay libertad sin límites. La palabra «libre» puede dar lugar a confusión –dice; hay familias que vienen de una educación muy rigída y piensan que la educación libre significa ausencia de límites y esto no es así; nada más distante de nuestra propuesta”, señala Vaiana.

Según describe, en La Casita Rosario hay libertad en cuanto a la elección de los espacios de aprendizaje, pero hay muchos límites en relación con los otros, con los materiales y con las propuestas. “El concepto de libertad que compartimos –remarcan– no significa que está todo permitido”.

Si bien en Rosario el lugar está habilitado como jardín de infantes de 2 a 4 años, la intención de madres y padres es seguir creciendo. Las familias tienen voluntad de crear la salita de 5. Están realizando los trámites en el Ministerio de Educación para conseguir esto y también están motivados para comenzar una escuela primaria que le otorgue continuidad al proyecto educativo. “Esto es un proceso y lo vamos andando a medida que van creciendo los niños”, dice la coordinadora.

La propuesta

Desde la institución destacan que se trata de “una inciativa más para los adultos que para los niños, ya que no es un lugar que recibe a los niños. No es una guardería –dicen– sino un espacio que ofrece recursos a los padres para que tengan herramientas a la hora de acompañar a sus hijos en sus casas”.

“La propuesta –que se nutre de tres ejes: la familia, los niños y los acompañantes– invita al adulto a mirarse en relación a su propia tarea de acompañante en la crianza de su hijo o hija. No es un jardín que intenta que los niños sepan, sino que aspira a que sigan conectados con ese deseo ferviente de estar en este mundo, con el que nacen. En ese sentido tenemos que acompañarlos, sin domesticarlos o dirigirlos”, explica Vaiana. Y añade: “por eso, el aprendizaje que se estimula en La Casita es más para nosotros los adultos que acompañamos los procesos de vida de nuestros niños. A través de ellos, aprendemos todos. No hay nadie que traiga un saber. Es un compartir experiencias y crear juntos. Somos un sistema que se pinta del color de cada uno de nuestros participantes”, sintetiza.

El rol de los padres
El proyecto surgió de la necesidad de los padres de crear un espacio distinto. Entre todos crearon La Casita Rosario, lugar al que asisten todos los días, para acompañar el proceso de adaptación de sus hijos que puede durar 3, 4 ó 6 meses. “Lo que el niño necesite. Es él quien decide cuándo no necesita más que sus padres lo acompañen en el jardín”, señalan.

Mientras tanto, los padres tienen que estar presentes cada día, y una vez que el niño esté adaptado, los papás podrán seguir quedándose en el jardín, si así lo desean.

Tanto los padres como los acompañantes están convencidos de que el proyecto genera, además de un espacio de crianza, una red de contención tanto para la familia (base y sostén emocional del niño) como para sus hijos.

La gran pregunta que padres y acompañantes se hacen a sí mismos es qué pasará cuando esos chicos crezcan y deban abandonar La Casita para ingresar al sistema de educación oficial, donde las pautas son distintas y no tan flexibles como las del jardín; pero confían en que para ese entonces, el niño estará fortalecido emocionalmente y será capaz de afrontar el cambio.

http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=150200&La-Casita-Rosario%3A-un-espacio-de-%E2%80%9Ceducaci%C3%B3n-libre%E2%80%9D

sábado, 2 de agosto de 2014

lunes, 28 de julio de 2014

Grupo de Construcción de la Biografía Humana en La Casita

Presentamos esta nueva propuesta para compartir un enriquecedor espacio de indagación personal grupal basado en La Construcción de la Biografía Humana, técnica de indagación personal desarrollada por Laura Gutman.

"Durante sus más de treinta años de trabajo, Laura Gutman fue organizando una metodología terapéutica innovadora para que cada individuo pueda abordar su propia realidad emocional tomando en cuenta el punto de vista del niño que ha sido; y también para observar la distancia entre su ser interior y aquello que ha sido nombrado o interpretado por la madre o por los adultos a cargo."
tomado de http://www.lauragutman.com.ar/

Las biógrafas Melina Bruno y Catalina Bett nos acercan esta hermosa posibilidad de encuentro con uno mismo y con otros que se hallen en el mismo camino de la introspección y el autoconocimiento.

El martes 5/8 a las 18hs Charla informativa abierta y gratuita.

Te esperamos!!


domingo, 13 de julio de 2014

El lugar del padre en la crianza. Por Celeste Vaiana.


El lugar del padre en la crianza


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El lugar del padre en la crianza es un lugar complejo y muchas veces difícil de percibir con claridad.
Sin tener intención de generalizar, me animo a compartir una reflexión fruto de mis encuentros con algunos padres de familia en situaciones diversas.
Las mujeres contamos desde hace unos años con los aportes de Laura Gutman –entre otros- que ha podido poner voz a aquello que vivimos las madres en esos momentos de tanta vulnerabilidad, y ha podido describir y nombrar con minuciosidad, la crisis vital que conlleva esta grieta que se abre –la mayoría de las veces- con el parto de nuestros hijos.
A diferencia de nosotras que tendemos a reunirnos y compartir, expresarnos, descargarnos, acompañarnos y buscar ayuda en otras mujeres en relación a lo que nos trae la maternidad, los hombres raras veces hacen esto. Su tendencia es distinta al igual que su naturaleza, y en este sentido, no tienden a buscar, ni disponen de muchos apoyos o espacios para abordar estos temas con otros hombres.
Tampoco ellos han tenido el registro corporal que hemos tenido las mujeres, del paso de la infancia a la pubertad con la menstruación, y del paso de Ser hijas a Ser madres con el embarazo y el parto!!!
Escucho a menudo por parte de algunos padres, un malestar en relación a sentirse desplazados no sólo de sus hijos sino también de sus mujeres, y perdidos, sin saber muy bien por dónde encontrar su lugar.
Y no me refiero a un pedido infantil actualizado hacia la madre –lugar en donde muchos padres se colocan también-, reclamándola como un pequeño, me refiero a una situación que dice más acerca de la posición de algunas mujeres, que obtenemos beneficios –inconscientes- refugiándonos en “la maternidad”.
Cada vez con mayor frecuencia hay más padres que no sólo son soporte y sostén –emocional y económico- de la madre, sino que además se ponen al servicio del cuidado de los pequeños, los portean, los bañan, los asisten y los acompañan, mientras algunas mamás, incapaces –inconscientemente- de afrontar el malestar que con la crianza se nos actualiza, corremos despavoridas al mundo del trabajo, de las relaciones, de un escape que nos permita mantenernos “enteras” en estos momentos…
Es decir, muchas veces es el padre quién cumple la función femenina de maternaje, mientras las madres salimos al mundo vertiginoso  y masculino del trabajo.
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Algunos hombres comparten la sensación de estar dándolo todo de sí y a pesar de ello muchas veces, no son bien mirados, siempre les falta algo, siempre lo hacen “peor” o desde un lugar menos respetuoso que nosotras: las madres que  hemos llevado en el vientre al niño y lo hemos parido… por eso sabemos más que ellos!
He sido testigo –algunas veces- en mi práctica con familias, de una exigencia desmesurada que las mamis hacemos a nuestras parejas,  desde una necesidad por satisfacer un inmenso y desolador vacío que el otro nunca podrá llenar y que tiene que ver con nuestras propias carencias primarias.
Cuando las madres nos refugiamos en la crianza, la mayoría de las veces no queremos afrontar el malestar instalado en la pareja; y es entonces cuando ponemos al niño a ocupar el lugar del padre o por encima de él.
Esto no sólo descuida al niño y lo descoloca, sino que descuida del orden de todo el sistema familiar. De esta manera, las mamis tan respetuosas con las necesidades de los bebés, los cargamos todo el día y le damos el pecho a demanda, pero desplazamos a los padres y los infantilizamos, dejándolos a veces en un lugar desde el que no tienen visibilidad ni autoridad.
Y desde ésta sutil, inconsciente y silenciosa violencia que ejercemos sobre el otro –sin darnos cuenta claro!-, se va abriendo una grieta en el corazón de nuestros hijos–también silenciosa e invisible-  y vamos transmitiéndole esa manera de relacionarse con el otro.
Es así como se va instalando en nuestros hogares, a partir de lo que no percibimos de nuestras relaciones, la violencia invisible, que descuida allí donde pensamos que estamos cuidando y que genera malestar y neurosis ya desde los primeros días en la vida de nuestros niños.
Hay una frase sistémica que dice: “el camino hacia el padre pasa por el permiso de la madre”, lo que significa que es  el discurso materno el que nombra al padre y le da su lugar.
Primero está la pareja y gracias a ella luego llegan los hijos! El espacio de la pareja tiene que estar siempre libre. Tomémonos un momento para valorar cómo miramos al otro, cómo le damos o no sitio, qué es lo que debemos re-situar.
Porque para cuidar bien de los niños, primero tenemos que cuidar bien de nosotros y de nuestra pareja, y entonces, sin tener que hacer nada, ya les estamos cuidando!
Los pequeños grandes gestos de amor, de unión, de aceptación, cuidan más que cualquier teoría, cualquier terapia, cualquier método desde el que intentemos aferrarnos!


Celeste Vaiana

http://celestevaiana.wordpress.com/ Imagen